jueves 3 de diciembre de 2009

Cosas que me molestan de los adultos:

  • Que me pregunten qué estudio, cómo va la uni y se genere ese momento incómodo y querer salir corriendo.
  • Que me comenten lo alta/grande/parecida a mi mamá que estoy.
  • Que me pregunten si tengo novio, y menos que menos que me quieran presentar a alguien.
  • Que me hablen del clima, política o del desastre que somos los jóvenes.
  • Que mencionen gente que no conozco ni me interesa conocer.
  • Que quieran meterse en mi vida y averiguar cada detalle. ¡No, no te voy a contar mi intimidad!
  • Que me hablen de cosas vacías y repetidas, y que por respeto, respondo de la mejor manera.
  • Que me presenten personas que no tengo idea de quién son y no pueda evitar sonreir porque soy tímida y me exasperan esas situaciones.
  • Que se hagan tanto problema y nos metan a todos en eso.
  • Que sean siempre apocalípticos y prejuiciosos.
  • Que hagan comentarios estilo "qué bárbaro...así está el país!"
  • Darme cuenta que sus vidas son tan monótonas y efímeras que necesitan hablar de la vida de los demás.
  • Tener que compartir el ascensor en silencio o que me miren como si les fuera a robar.


Como dirían los Ramones, ¡I don't wanna grow up!



[U!]

viernes 27 de noviembre de 2009

Dale dale con el blog...

Bueno, bueno, un día que me decido a sentarme frente a la pantalla en blanco y decidida a no levantarme hasta no escribir por lo menos un pequeño texto. Esto asi NO VA MÁS. Basta de posponer las cosas que tengo ganas de hacer HOY, basta de excusas baratas que no sirven más que para autoconvencerme que va a haber tiempo para todo. El tiempo es hoy y ahora, sobre todo cuando te resulta tan pero tan fácil la acción de dejar todo para después o quedarte mirando la pared (léase 'colgar' la mente)
Hoy por hoy, con la locura a flor de piel, siento que me niego a sentir, valga la redundancia, parcialmente aterrada con la sola idea de volver a sufrir.
No sé por qué, pero me resulta utópica y onírica a la vez, la idea de volverme a enamorar.
Escondiéndome detrás de este escudo, sin embargo, me dejo sorprender con esa pila de libros sobre el televisor, que permanece apagado, y frases que se acumulan en papeles dispersos y que me gritan en la cara lo que no quiero ver.
Me siento Bruce Lee (favor de hacer clic en el link) alejando a patadas todo aquello que me sensibilice o me haga ver que voy perdiendo el control de mis acciones. Y todo esto gracias al peor de mis recuerdos, THE ex (poniendo el acento en 'the') que ojalátemueraspronto o desaparezcasdelplanetatierra.
Qué bárbaro. Se aprovechan de mi nobleza. Igual esto está re superado. Olvidate! Si, claro, está re charlado con la almohada y creo que ya casi estoy terminando de gastar todas las puteadas en su nombre. Lo más sano que pude hacer fue borrar todas sus fotos y emails. Pero eso no lo decía el manual de "Qué hacer cuando terminás una relación". Pero te aseguro que es lo mejor y más sano que podés hacer. Es obvio que vas a hacer todo lo contrario. Primeramente empezar a deprimirte con la música que tengas disponible, y claro, vas a empezar a buscar cosas que te hagan peor. Todo pero todo, te va a hacer llorar. Desde películas pavas y pochocleras, que prometo hacer la lista de cuáles son, hasta los discos de Arjona, Mártin o Montaner (¡¿todos se llaman Ricardo?!)
Y la radio se vuelve una tortura constante y lo mejor es optar por apagarla. Los libros leídos, las calles que pisé con vos, las veredas, incluso las personas en común (te odio feisbuc) e internet. Todo pero todo te va a hacer acordar a esa persona que querés olvidar.
Es como si se muriese, pero lo malo es que sigue viva. ¿Por qué es algo malo? Porque tenés miedo de encontrarte en la calle o donde sea, entonces optás por no salir o evitar todos esos lugares por donde andabas antes, algo que se complica bastante en una ciudad chica. Pero te aseguro que se puede. Te aseguro que se supera. Y es tan lindo darte cuenta que ya no necesitás llorar más! Está bien, reconozco que, a veces si, te vuelve la melancolía, eso que le decimos "el bajón". Nada que unas buenas películas pochocleras, entre las que figuran todas en las que esté Will Ferrell y mucha comida chatarra, no puedan solucionar.
Dormir es otra buena opción, y hablando de eso, mejor me voy a dormir en vez de seguir dele que dele con la pensadera.

U.

martes 24 de noviembre de 2009

Chapter Seven


Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mi como una luna en el agua.