2 de agosto de 2011

Preparando un final parte III

Voy 38 hojas de word de resumen. 38, entendés? y todavía me faltan tipear varias cosas que tengo que saber si o si. También hay que sumarle que, como mínimo voy a tener que leerlo unas 5 o 6 veces, dependiendo del tiempo que tarde. Sí, me estoy quejando, pero es lo que yo elijo.
Elijo estudiar una carrera, rendir finales y el día de mañana tener un título que me de una cierta libertad laboral, o al menos es lo que uno cree cuando estudia y dedica tiempo y esfuerzo.
Estoy hace dos semanas o más temiendo el momento de rendir. Faltan sólo unos días y me estoy poniendo muy nerviosa. Para colmo me estoy quedando sin provisiones alimenticias y voy a tener que salir a hacer las compras, lo que implica perder tiempo en ir, comprar y volver. También implica perder tiempo en cocinar, comer y limpiar. Ni hablar de otras cosas básicas como bañarse y dormir.
A medida que se acerca el trágico momento, uno empieza a detestarse por no tener más días, más horas, empieza a hacer hasta lo imposible, pensando que va a poder quedarse toda la noche estudiando, pero no.
Ahí es cuando viene la desesperación, el llanto, la pérdida total de la dignidad y la fe en uno mismo. Es ese momento cuando te preguntás por qué no te dedicaste a hacer algún curso de panadería y pastelería, en vez de estar quemándote las pestañas leyendo distintos autores, posturas, corrientes, críticas, comparaciones y relaciones.
Igual, por más que me queje, el momento de entrar al aula y demostrar todo lo que puedo recordar, va a llegar y dependiendo de cómo sea el resultado, mi felicidad puede ser extrema, neutra o nula.
Espero que me toque un docente con buen humor, mínimo.

Denisa.

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