4 de agosto de 2011

La maldición de los finales

Mañana es el gran día! Y me parece que en cuanto pueda me borro de la mesa. No es que no tenga confianza en mí misma, pero soy consciente y realista que hay muchas cosas que no voy a lograr recordar y reproducir cuando me pregunten. Siento que voy a estar con una expresión grabada en forma de signo de pregunta cuando me pregunten hasta mi nombre.
Voy a empezar a hacer caso al consejo de no dejar pasar el tiempo para dar finales porque lo que me costó volver a leer los textos, volver a resumir, recordar y relacionar cosas, no tiene precedentes. Sumado a esto, los trastornos de sueño que estoy padeciendo que me convirtieron en búho, con más energía para leer a  la tarde/noche que a la mañana, que no puedo permitirme siquiera existir.
Creo que este miedo por momentos exagerado a la situación de rendir es porque se siente un poco como morirse pero una muerte sufrida donde tenés que decir lo más importante de tu vida cuando te estás quedando sin fuerzas, y ahi el mundo se pierde de tu gran frase final, y así es como te quedás en silencio delante del profesor, con la diferencia que seguís vivo pero te querés morir. Se entendió la idea? bueno, yo tampoco entiendo, sino estaria repasando en vez de escribir esto!

Y como diría el gran Homero Simpson, Superman, si estás en el cielo, sálvame!

Denisa.

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