7 de julio de 2011

VISTE CUANDO VAS CRECIENDO...?

Si sentís que tuviste una buena infancia, es lindo acordarse cada tanto de lo te gustaba hacer, las cosas que te hacían sentir feliz, porque cuando tenés unos pocos años, no existen preocupaciones importantes. El mayor problema puede ser tener mucho sueño e irse a dormir en vez de seguir jugando, o que no te compren algún juguete o golosina que querías y que da una absoluta felicidad cuando se consigue.
Las cosquillas.
Comer helado hasta que te agarre mucho frío y empieces a temblar.
Ver los dibujitos antes de ir al cole.
Jugar con todos los que tienen casi la misma edad que vos, porque son todos amigos aunque los veas una sola vez en la vida.
Esa edad donde no importa ensuciarse.
Las peleas se solucionaban con decirle a mamá o algún hermano mayor, o esperar un rato a que se pase la bronca, todo sin más espamento.
Cuando alguien decía una palabra de esas que no se dicen, taparse la boca y asombrarse, exclamando - AHHHHHHHHHHH, LE VOY A DECIR A MI MAMÁ!-
La bicicleta con rueditas y de a poco aprender a andar sin manos. Probar piruetas nuevas.
Llorar y que te consuelen con muchos mimos y ponerse curitas mágicas que solucionen cualquier dolor.
Pero a medida que pasa el tiempo, vamos creciendo y entre buenas y malas experiencias, vamos poniéndonos cada vez más duros, con una caparazón cuasi- impenetrable, bueno, para eso son las caparazones, no? para no dejar entrar nada que nos pueda lastimar, para protegernos
Los golpes duelen, pero los insultos mucho más. Hay rencores, bronca, abuso de autoridad, violencia, discriminación. Palabras que aprendemos por las malas.
Las sensaciones, los sentimientos se enriendan y se complican. Si, eso. Todo se complica, aunque en realidad somos nosotros mismos los que nos complicamos, pensando en el pasado y en el futuro, sin disfrutar verdaderamente lo que tenemos hoy, el presente; que dicho sea de paso, por algo se llama presente que puede llegar a traducirse como regalo. Porque estar vivos, es un regalo y hay que aprender a disfrutar cada instante y no hablo de los excesos. Hablo de sentirse completos con uno mismo, de cultivar el alma, de aprender de absolutamente toda experiencia que nos llegue, porque de una u otra forma, pienso que las cosas pasan por algo.
Y ahi es cuando te empezás a olvidar esas pequeñas cosas que te hacían tan bien, porque empezás a estar en crisis con todo  y sentís que es el fin del mundo cada aspecto de tu vida.
Hay una especie de destino que de a poco se crea a nuestro paso, algo nos hace elegir esto o aquello y repercute aunque sea de forma mínima en nuestra vida.
Solos venimos y solos nos vamos. Y ese misterio aún no aprendo a develarlo y ponerlo en práctica, para disfrutar la soledad sin sentirme sola.
Mientras tanto, acá estoy yo. Aprendiendo a vivir y sobrevivir de la mejor forma posible e intentando hacer lo que creo correcto.
Sé que sería hipócrita de mi parte no reconocer que yo también puedo discriminar, ser violenta y sentir miedo del que me rodea. No puedo quejarme de absolutamente todo, porque yo también formo parte de este sistema, esta rueda giratoria.
Lo bueno es que hay personas que sí han logrado algún cambio, esos héroes de la infancia, se hacen de carne y hueso cuando ya somos grandes y entendemos que la cosa sigue siendo entre buenos y malos, aunque no es tan fácil distinguirlos, esas personas de las cuales resuenan sus nombres dentro de la historia o se estampan sus caras en remeras.
Me molesta la actitud de: si no estás a favor, estás en contra.
¿Cómo iba a saber cuando era apenas una infante, que el mundo sería tan difícil de entender y sobrellevar?
El tiempo no vuelve, avanza y sigue su curso.
 Escribir acerca de esto, seguramente no cambie nada, pero al menos es lo que hoy siento, creo y pienso.
Prefiero vivir así y no dentro de una caverna oscura, como alguna vez nos explicó Platón.
Elijo creer que se puede ser distinto.
Es una frase trillada y muy cliché, pero la esperanza es lo último que se pierde...más allá de ya no ser niños, deberíamos aprender de los más chiquitos y seriamos mejores...bueno, al menos más felices!

Denisa

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