29 de julio de 2011

Mente sana en cuerpo sano...o no.

Me siento pobre y gorda. Es horrible. Estoy hace dos semanas leyendo para ponerme al día con un final, hace frío y no paro de tomar mate y comer. El resultado es unas "sentaderas" que van incrementando su tamaño, por no decir que se me puso el culo gordo. Además, la pancita pasó a ser panza y se está volviendo algo rollizo y amorfo. Ya estoy para el suicidio a esta altura del relato, pero más allá de toda la bronca y la tristeza que me de verme en el espejo y no gustarme ni un poquito, lo estoy tomando de la mejor forma, creo. Tal vez sea porque estos últimos días tuve mejor humor, lo cual es bastante raro en mí, que voy y vengo con los ánimos. Además, quieras o no, la comida te da una sensación de placer y satisfacción que te hace olvidarte los kilos de más. Es un círculo vicioso.
Empecé a googlear para encontrar gimnasios por la ciudad y fui encontrando distintas páginas. Me terminaron convenciendo sólo dos que tenian la información que buscaba (tampoco había muchas más) y me puse en contacto. Ya recibi respuesta de ambos y me quiero morir. Al parecer ir al gimnasio sale entre 120 y 135, de entrada. Obviamente hay que sumarle un par de zapatillas, otro jogging y un corpiño deportivo de más. Cuestión, soy una ilusa que se quedó en el tiempo y pensaba encontrar algún lugar por 70 u 80 pesos máximo.
Señores de gimnasio: tengan compasión por los estudiantes que realmente necesitamos ejercitar nuestros cuerpecitos, además de nuestras mentes y pongan precios accesibles o algo! Yo entiendo que si sale barato, no cubre los gastos y además se llena de gente, pero me da bronca no poder acceder a este servicio!

Mientras tanto seguiré en la búsqueda de alguna alternativa.
Sinceramente, Denisa.

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