20 de junio de 2011

Me faltan títulos, me sobran palabras

Desde que tengo noción, la escritura es una de mis vías de escape favoritas, siempre fue la encargada de permitirme canalizar mis pensamientos, ideas y sentimientos.
No recuerdo bien cuándo fue que empecé a darle ese uso, pero fue una de las pocas cosas buenas que pude haber hecho.
No es tarea fácil cuando uno tiende a resistirse, a abandonar este hábito, a querer no pensar en lo que pasa por dentro y es más cómodo vivir enajenado a replantearse qué es lo que te tiene así.
Hace tanto que no escribo que fui perdiendo esas pequeñas manías e inspiraciones, esos momentos clave para anotar palabra tras palabra para que cobren un sentido (in)coherente para mí.
No sé con exactitud hace cuánto que tengo este blog, pero muchas veces pensé en borrar todo y empezar desde cero, o directamente cerrarlo y no escribir más...porque al fin y al cabo no escribo para nadie en particular, escribo para mí, escribo para quien tenga ganas de leer, para quien lo encuentre, para quien le guste.
Muchas veces no tuvo rumbo (como yo) pero creo que la mejor manera de encontrar mi equilibrio es expresarme con palabras, frases, canciones, imágenes que lo acompañen, que intenten comunicar, que creen lazos lo suficientemente poderosos para transportarme a donde tenga ganas y cuando quiera.
Necesito pensar que tienen una justificación, un por qué y un para qué.
Aun buscando esas respuestas.

D.

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