26 de marzo de 2007

desquiciada [parte 2]



Necesito salir, respirar. Salgo, camino. No me soporto y grito. No sirve de nada, la angustia sigue adentro. La llamo angustia, para ponerle un nombre y tratar de encontrarle solución a esta sensación de malestar que tengo, este displacer que me produce algo que no termino de definir. No dejo de preguntarme y cuestionarme qué es lo que me deja en este estado. Cuando ni una misma sabe qué le pasa, dudo que alguien externo a mi cuerpo, mi alma, mi cerebro, encuentre la cura a tanto veneno desparramado. Nunca fui a un psicólogo/a aunque sea lo que siempre quise estudiar y ejercer como profesión. Es raro, no? Estar tan decidida a estudiar algo que nisiquiera experimenté como "paciente". Paciente; qué término particular para definir a las personas que consultan acerca de su psiquis. Paciente, como cuando vas al médico porque te duele la cabeza, el estómago o alguna parte del cuerpo. Paciente, como cuando no sabés qué te pasa, pero tenés que esperar hasta encontrar eso que te alivie tanto dolor.
Hay veces en que, pensar tanto, tratar de encontrarle la vuelta a un problema, eso es lo que empieza a enfermarte. Es una trampa mental, un laberinto del cual no sé por dónde salir.

¿Qué hacer ante tanta inmensidad?


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