14 de enero de 2007

domingo de ravioles





el domingo lo detesto, y eso ya es sabido. pero algo que me molesta mucho es no poder levantarme, ni siquiera poder abrir los ojos. es que, si te acostaste a las siete y media de la mañana, después de una noche muy movida, es un poco complicado estar fresca como una lechuga a las 12. no?
nada que una buena ducha no pueda solucionar. es casi tan efectivo como un café.
apuré a todo el mundo, y partimos a la casa de mi abuela, en punta alta, lo que demanda algo de una hora de viaje.
y yo que no veía la hora de sentarme a la mesa y empezar a comer TODO.
después de terminar casi al borde del colapso, me dormi una buena siesta.
pero claro, yo quería volver para verte [a vos, si, a vos] y la cosa es que el tiempo pasaba y mis viejos no volvían de la playa.
llegué a mi casa alrededor de las 22:30 y tengo algo de malhumor.
pero el estómago lleno, casi hasta el cuello.



y mañana será otro día!

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