29 de octubre de 2006

Reuniones Familiares

Bueno, si. Las detesto esas reuniones por obligación, donde hay un montón de gente que no conocés porque los ramales familiares se extendieron tanto pero TANTO, que es sólo gente que ves una o quizás con mucha mala suerte, dos veces por año.
Detesto eso de llegar a un lugar, y tener que saludar a todos, de las maneras más complicadas que pueden haber, porque estan todos alrededor de la mesa, o distribuidos de manera precaria en distinto tipo de sillas y recovecos.
También me molestan esas preguntas inquisidoras acerca de mi vida, cosas que no le interesan, y solamente generan lo que yo llamo "chusmerio" o "puterio" dependiendo el contenido del rumor.
Detesto los silencios incómodos, las preguntas idiotas, y las sonrisas de compromiso.

Lo que agradezco es la riquísima comida casera de mi abuela, que no tiene comparación alguna, además de sus mimos, su alegría, su humor, y a pesar de haberme hecho leer enfrente de toda esa gente lo que yo había escrito sobre ella, la mejor abuela del mundo
para que me aplaudan, se emocionen y me hagan sonrojar.
Y bueno, hoy es tan domingo, y hay que juntarse a seguir comiendo, pero detesto la tardecita temprana de los días asi, me deprime demasiado.


basta, parezco una vieja quejosa, y lo reconozco.

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