27 de octubre de 2006

maldito viernes

Cansancio agotador, característico de los viernes, era algo normal para mi malhumor matutino.
Esperar unas cuantas horas para encontrarnos, y hablar un poco de todo, como siempre.
Mi dolor de estómago, mi estado ovárico repentino, me pusieron el doble de sensible.
Y quiero abrazos más que nunca.
SABELO!

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